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El aire de otros

Todos los días mis ojos recaían en la misma vista. Por las mañanas, cuando apenas me levantaba, abría las ventanas y me asomaba a respirar el fresco aire que acariciaba mi piel, rozando la luz del sol en mis labios resecos por el frío de la noche anterior.  La intensidad del día parecía cegarme, mis pupilas lagrimearon por el ardor del sol, mi visión se desvanecía; mis brazos, mis piernas, mi cuerpo se disiparon por completo, y me desplomé en el suelo perdiendo fortaleza. Mi realidad se distorsionaba por la aparición de una extraña sombra que se manifestaba ante mis ojos. Ingenuamente intentaba levantarme, abrir mis párpados por completo y volver a vivir.  Cuando me di cuenta que en la dimensión del mundo en la que me encontraba, mis manos, mis piernas y mi cuerpo entero se habían convertido en cenizas, pasé a ser una nada que volaba en el aire sin rumbo fijo, siendo yo, esta vez, el aire que otros respirarían en las mañanas cuando apenas abran sus ventanas.    ...

Las olas

Las olas acarician suavemente la arena, rozando mis piernas con   su fría agua, y me detengo una vez más a contemplar e l horizonte. Me acuesto en la arena y mis ojos se  pierden en el infinito cielo estrellado, imaginando  todo y nada a la vez. Me cierro, pienso, imagino,  pero no puedo desvelarme con estas ilusiones  vanas.  Y las olas regresan, acariciando nuevamente la arena y rozando mis piernas. Me detengo una vez más, pero ya no estás a mi lado. Te imagino, te pienso, y veo cómo la vida sigue su curso, y cómo todo se desvanece en el tiempo En "Encontrarme fue poesía" - Goralewski, Dalila 

Espejo de ilusiones

Clamaban los vientos vespertinos en mi alma. Los pájaros volaban y el sonido del mar inundaba mis  oídos con su suavidad, llenando mi ser de tranquilidad. Pero, a su vez y, paradójicamente, me llenaba  de recuerdos que estremecían mi corazón.  El dos de abril partiste y mis ilusiones quedaron en el mismo lugar en donde nacieron. Me descubrí y  descubrí mis propias angustias a través del espejo de tu mirada que me desesperaba, llena de vanas  ilusiones. El seis de abril volví a verte, pero esta vez fue entre tumbas y flores marchitas, como cada  ilusión que dejaste. Ahora, las noches se tornaban más angustiosas y frías, provocando una tormenta en  mi vida. El eco de tu risa quedó en mi memoria, el reflejo de tu dulce mirada se guardó en mi alma; tus  besos se impregnaron en mí como el sol en mi piel. Y cada ilusión se vio reflejada en el espejo de mi  vida, inconsciente por la falta amor.                ...

Todas las veces

Todas las veces que estuvimos mirándonos frente a frente, todas las veces que nos cruzamos y no fuimos capaces de parar, todos los días, cada segundo, cada minuto, cada hora.  Cada vez que nos deteníamos en esa mirada eterna y profunda, tan intensa y delicada, tan frágil; duraba segundos en los pasillos de ilusión, en esa entrada de cristal con globos rojos alrededor.  Cada día se hacía más difícil, era más complicado mirar el reloj y apurar la hora de verte. Era más difícil borrar el sentimiento, eliminar los pensamientos, borrar cada recuerdo; no volver a mirar el reloj, cambiar de pasillo, borrar la memoria.                                                                            Lila Gwski  

En tu nombre

¿Sería muy obvio si escribo un relato en tu nombre? Lo haría pensando en aquellos días en los que te veía sonreír alegremente, cuando el pasado pasaba como si fueran hojas adictas al viento y al volar sin rumbo. Como cuando nos abrazamos en aquella entrada de cristal con globos rojos alrededor. Sentimos una conexión tan potente como ese mismo viento que llevaba hojas de colores; esas que pintaban el cielo al volar y dejaban rastro de adicciones enamoradas por el aire, para que, cuando la gente pasara, se impregnaran de ellas y el círculo vicioso volviera a comenzar una y otra vez. ¿Te imaginas? ¿Te imaginas lo lindo que sería que volemos juntos por aquellos cielos? En " Encontrarme fue poesía " - Goralewski, Dalila 

Encontrarme fue poesía: Fragmento del prólogo

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Tal vez no sería escritora si no te tuviera en mi vida. Tal vez no sabría el valor del amor, de cada desliz y de cada letra. Tal vez seguiría fragmentada, rota, descocida, sin algo que me saque a flote y me vuelva a construir. Necesitaba algo que me devolviera a la vida, y ese algo fueron las letras. Quizás mis páginas quedarían en blanco por una eternidad, o mojadas por el vacío llanto que recorre mis mejillas cuando no puedo sacar todo lo que tengo dentro. Porque, “cuando se muere la ilusión, se termina la vida”, y vos siempre fuiste mi ilusión. Y sí, quizás sigo atada a eso; pero considerando que nadie saldrá vivo de esta vida, es mejor eso a no tener nada. "Encontrarme fue poesía" - Goralewski, Dalila                             

Crimen en mi despedida.

Desperté tirada en el balcón con una botella de vino rota en la mano, cubierta de sangre, me resultaba difícil reconocer el lugar, no comprendía lo que había sucedido. Solo recuerdo que la pasada noche estaba con John bebiendo unas copas en el sillón de mi casa, charlando sobre nosotros, acerca de los planes que ya no teníamos. Cuando de repente, oímos un fragor extraño, todo se volvió oscuro, ya nada tenía sabor, ni el licor que se me había derramado en la falda. Cuando desperté, me encontraba sola, no lograba entender la situación. Otra vez oí un alarido maniático, era como un grito de dolor que persistía, pero que no venía de la sala, sino que, de una de las habitaciones. Lo sabía, podía reconocer cada uno de los estrépitos que escuchaba, y ése era uno de los más tenebrosos. Cuando me asomé a la entrada, veo un cuerpo empapado de sangre en la parte de atrás del sillón, grité desgarradamente, mis lágrimas caían, mi ser rogaba que no sea John quien estuviese allí, muerto, porque así p...